Jorge Rossel
Las bases fundamentales del crecimiento económico estadounidense, a diferencia de otras épocas históricas, no son saludables. Es cierto que los beneficios en 2006 de la gran banca, los fondos de inversión y las empresas manufactureras han mantenido tasas elevadas. Sin embargo, una parte nada despreciable de estos resultados lo representan los ingresos financieros de las empresas, derivados de la venta a crédito y la concesión de hipotecas. Por ejemplo, la gran banca norteamericana recaudó en 2006 entre el 30-40% del total de las ganancias empresariales del país, cifra inusitadamente elevada comparada con el 10-15% que obtenía en el periodo de
Por otra parte, el incremento de las adquisiciones y fusiones de empresas, que en el año 2006 movieron cerca de 1,2 billones de dólares igualando el récord del año 2000, también están detrás de estos abultados resultados. Los activos de las empresas se engordan gracias a la contabilidad de las acciones cotizadas, que siempre se disparan ante estos movimientos especulativos, pero el valor en bolsa de las empresas no tiene mucho que ver con su valor real, ni con su patrimonio o con su volumen de producción y venta. Es lo que tienen las burbujas financieras, que las expectativas de negocio atraen como un poderoso imán a los capitales ociosos. En estos momentos existen cinco billones de dólares en fondos de inversión que se mueven todos los días en el mercado buscando oportunidades de negocio y que gobiernan el destino de millones de hombres y mujeres.
Vientos de recesión
Las alarmas sobre la recesión mundial han sido activadas recientemente por uno de los gurús de la "ciencia económica estadounidense", el ex presidente de
Según el informe anual de
Las líneas contenidas en el citado informe, que fue presentado a principios de año, quedaron confirmadas el miércoles 14 de marzo con la caída de la bolsa mundial. La crónica del diario El País en su edición del día después no alentaba al optimismo: "Nerviosismo y miedo a una recesión en EEUU. Estos fueron los sentimientos que dominaron ayer a los inversores, que dieron muchas órdenes de venta y provocaron la segunda mayor caída del año del IBEX 35, el 2,7% (…) El crecimiento de la morosidad hipotecaria de EEUU, que ha llegado al 4,6%, podría provocar una caída del consumo y acelerar una recesión".
La concesión de cientos de miles de millones de dólares en hipotecas en los EEUU durante los últimos años, gracias a los bajos tipos de interés, ha impulsado vigorosamente al sector de la construcción y el florecimiento de cientos de miles de empleos, hasta el punto de que cuatro de cada diez puestos de trabajo creados en EEUU en los últimos diez años están relacionados con el sector inmobiliario. Pero al mismo tiempo este fenómeno ha provocado un endeudamiento de las familias sin precedentes y un riesgo de impagos que amenazando al sistema bancario afectaría al conjunto de la economía. En poco más de un año, 36 entidades bancarias norteamericanas especializadas en créditos hipotecarios han quebrado y desaparecido del mercado. Un escenario que se puede repetir en el Estado español de una manera aún más dramática.
Para apreciar el enorme riesgo en que se encuentra este sector baste un dato: el valor de las hipotecas en los EEUU aumentó, entre 2000 y 2006, de 4,8 billones de dólares a 9,5 billones de dólares.
De esos polvos, vienen estos lodos
De la misma manera que en otros campos de la actividad social, las leyes de la dialéctica rigen y gobiernan la economía con asombroso rigor. Lo que ayer era fuente de prosperidad y crecimiento se convierte, de manera brusca y repentina, en causa de crisis y derrumbamiento económico. La gigantesca burbuja inmobiliaria alimentada tercamente durante una década y que ha producido miles de millonarios y multimillonarios en todo el mundo, incluido el Estado español, amenaza con acabar en un desastre.
La reducción de las ventas de viviendas y sus efectos inevitables en la contracción del mercado de la construcción se sentirán en toda la economía. El patrimonio de los norteamericanos se reducirá, obviamente, ante la caída de los precios del mercado inmobiliario y esto afectará al empleo y al consumo. Los temores de la onda expansiva no son para tomarlos a broma: según las cifras que maneja el sistema bancario norteamericano, un billón de dólares en ARM [siglas en inglés de Hipotecas de Tasa Ajustable] debe ser reajustado en 2007, por lo que se podría prever que millones de propietarios de casas, demasiado endeudados, no podrán pagar sus hipotecas.
Este endeudamiento hipotecario de la población estadounidense no es el único desequilibrio nocivo que sufre la economía norteamericana. De ser el mayor acreedor del mundo, los EEUU han pasado a convertirse en el mayor deudor del planeta (su deuda neta interna y externa es del 150% de su PIB), mientras la tasa de ahorro, es decir, las grasas acumuladas del sistema y que le confería estabilidad, son negativas: hecho insólito desde el crac de 1929.
Por otra parte, el déficit actual por cuenta corriente (la medida más amplia del comercio pues incluye no sólo el intercambio de bienes y servicios sino el flujo de inversiones entre países) asciende a 857.000 millones de dólares, equivalente al 6,5% del PIB estadounidense. Esto significa que EEUU debe atraer unos 70.000 millones de dólares al mes para financiar semejante deuda. Para mantener el chorro de dólares extranjeros, provenientes en su mayoría de los bancos centrales de China, Corea y Japón,
Muchos economistas norteamericanos están asombrados por los paralelismos entre la situación actual y el período precedente a
Sobreproducción
Una contracción seria de la economía norteamericana tendría efectos inmediatos en reducir las exportaciones asiáticas, afectando inmediatamente a las empresas manufactureras chinas, coreanas y japonesas. Por eso, los gobiernos de estos países siguen aceptando su papel de socios capitalistas y financian el déficit comercial y presupuestario de EEUU, pues de no hacerlo acelerarían la recesión de la economía norteamericana y, consecuentemente, de sus propias economías. Exactamente igual que en 1929, una recesión de la economía norteamericana puede tener efectos devastadores en la economía mundial.
Los indicadores de la crisis se están dejando sentir en muchos terrenos. Además de los señalados anteriormente, un indicio claro es la destrucción de empleo cualificado en los países capitalistas desarrollados. El sector de la automoción es un buen barómetro al respecto. Tan sólo este año, las previsiones de los tres grandes de Detroit (General Motors, Chrysler y Ford) pasan por suprimir 100.000 empleos en sus plantas de EEUU y Canadá. El objetivo obviamente es mantener la tasa de ganancia a través de la reducción de costes laborales, es decir, obtener más plusvalía absoluta y relativa de la fuerza de trabajo. Todo esto después de una ofensiva sin cuartel contra los salarios: los ingresos promedio de un obrero de la manufactura estadounidense es un 17% inferior a lo que ingresaba en 1972.
La crisis del sector de la automoción no es un detalle, indica que la sobreinversión ha llegado al corazón de la producción capitalista. Las ventas de coches alimentadas por los bajos tipos de interés en los últimos años también está llegando a sus límites. Aunque el mercado se pueda ampliar, como ha ocurrido en la última década, la competencia de las distintas industrias automovilísticas es feroz y no hay mercado para todas. La acumulación de capital choca con los límites objetivos de la sobreproducción que, inevitablemente, aflora precisamente en el pico del boom económico. Lo mismo se puede aplicar a otras ramas de la producción. A partir de ese momento comienza la espiral de caída en la tasa de beneficios, desinversiones, despidos masivos, cierre de fábricas, en definitiva, destrucción de fuerzas productivas.
A pesar de los intentos por ocultar esta realidad, el horizonte está lleno de sombrías perspectivas para la economía mundial que tendrán hondas repercusiones en la lucha de clases.

no entendemos al foto :S
Cómo invertimos nuestras reservas
Me acuerdo que cuando venían tiempos de incertidumbre, volatilidad financiera, crisis, pensaba que tener inversiones en dólares era lo más sólido y seguro.
En el momento actual, luego de la crisis de las Sub prime en USA, ya no pienso así y los agentes financieros alrededor del mundo tampoco piensan así. Al contrario, tratan de invertir en activos que no se relacionen con la moneda norteamericana. Desde hace tiempo los traders experimentados y funcionarios profesionales de muchísimos bancos centrales de diferentes países han comenzado a cambiar sus activos y reservas a otras monedas.
Aparentemente no hay confianza en la economía de los Estados Unidos -que no tengo dudas se recuperará- pero no en meses sino tal vez en un par de años. La credibilidad y la reputación no se pueden capturar muy bien en los análisis económicos, pero sin duda que importan y mucho. Esto es lo que pasa con USA en estos momentos. Con una economía en crisis y sin credibilidad, los inversores tratan de deshacerse de su moneda. Solamente China tiene reservas por 1.4 trillones, casi su totalidad en dólares; si quisiera recomponer su portafolio, la venta de dólares haría que su cotización se caiga aún más. Algunos expertos analistas han dicho que el dólar caerá hasta 1.7 contra el euro. Nadie puede decir con exactitud cuál será su valor en un futuro cercano, pero la tendencia es correcta. Otros analistas europeos más extremistas, dicen que el dólar está perdiendo su status como moneda en el mundo de los negocios y comparan la actualidad con lo que pasó con la libra esterlina a principios del siglo pasado. Pero en aquel momento había una guerra mundial y hoy lo que está pasando es en una época de paz.
Lo más importante es que desde hace tiempo que los fundamentos señalaban la caída del dólar contra el euro. Después de la crisis de los préstamos hipotecarios, podrá venir la crisis de los préstamos al consumo o de la tarjetas de crédito, es decir que el problema es más serio de lo que se piensa hasta ahora en USA.
El presidente del Citibank tuvo que renunciar a causa de las pérdidas (11 billones de dólares), el UBS, renombrado banco suizo, tuvo que contabilizar pérdidas de 8 billones de dólares por los créditos hipotecarios sub prime. Esto hará que los créditos se corten por un tiempo, por lo que los límites de crédito para los países, incluso para los de Latinoamérica, se reducirán con las consecuencias negativas correspondientes para aquellos que no estén preparados.
En general, podríamos decir que en Europa los bancos de la eurozona están relativamente bien, tanto en Alemania y Francia como en Italia, no se preven grandes problemas.
Por todo lo dicho anteriormente, lo más probable es que haya una recesión en USA y, para salir de ella, la alternativa es devaluar aún más su moneda. Repito, la tendencia es que el dólar se siga devaluando.
Yo no he visto que las autoridades bancocentralistas de Chile hayan actuado proactivamente ante este gran problema. Como siempre, actuamos tarde, reaccionamos pero nunca podemos estar preparados para ver las oportunidades que se dan cuando viene una crisis de esta naturaleza.
Chile podría haber cambiado sus reservas o parte de ellas por otros activos relacionados con el euro, cuando esta moneda estaba a 1.3. Ya en esos meses estaban las condiciones dadas para deducir que la devaluación del dólar era un hecho. Ahora, si se cambia a euros, se hace a 1.45.
¿Qué medidas se están tomando si hay un corte en los créditos? Las emisiones en dólares no tendrían compradores, entonces ¿cómo se financian las deudas, cómo se acotan los riesgos de cambio? ¿Para qué hay tantos funcionarios en el Banco Central o en el Ministerio de Economía, si no pueden generar riqueza para el país en esta época donde la decisión de cambiar para ganar no era tan difícil?
Los exportadores se quejan, da igual ellos solo comparten las perdidas, pero nunca...NUNCA repartieron mas ganancias entre sus trabajadores, como se dice por ahí...a llorar al rincón
Por otro lado, yo, como Chileno, quisiera que me explicaran qué se ha hecho con las reservas y por qué aún están en dólares