Arturo Alejandro Muñoz – desde Coltauco

La existencia ya insoportable de un ‘familisterio’ actuando en política y administrando las vidas y bolsillos de quince millones de chilenos, pone en franca duda la calidad democrática de nuestro actual sistema y solidifica las críticas a un estilo de conducción nacional, donde persiste la presencia de una especie de duopolio binominal que engloba a la derecha económica, a la derecha política y a los ‘progresistas renovados’, convertidos a la fe neoliberal del libre mercachiflismo capitalista de añejo estilo.
En reiteradas oportunidades y medios de comunicación –El Paskín ha sido en esto uno de los pioneros- se ha develado la presencia de permanentes vínculos familiares en múltiples organizaciones e instituciones del Estado, como si ellas fuesen propiedad particular de diez o doce grupos familiares que vienen administrando el país desde hace largos años.
Me permito ejemplificar lo anterior con un caso sintomático e irrefutable. La semana recién pasada el Banco Estado dio a conocer su último balance, correspondiente al ejercicio del año 2006. Las utilidades de esa institución bancaria ‘fiscal’ alcanzaron los cincuenta mil millones de pesos (noventa y cinco millones de dólares), lo que significa un aumento del 20% con respecto a las utilidades del año precedente (2005). No hay que olvidar para este análisis que la citada institución encuentra en los estratos sociales medios y bajos a su principal clientela.
Llama a la sorpresa la composición del Consejo del Banco Estado, donde la figura del ‘familisterio’ ocupa espacios absolutos como si en Chile no hubiese más personas calificadas para realizar las actividades que en ese cuerpo colegiado se efectúan. Familisterio y sillitas musicales parecen ser los componentes preferidos de la sociedad binominal duopólica que nos gobierna.
El Presidente del Banco Estado es el señor José Luis Mardones, ex - MAPU, actual miembro del PPD. Mientras que el Vice-Presidente es el señor Jorge Marshall, también ex -MAPU y actual PPD. Lo grave es que ambos son cuñados, ya que ‘míster’ Mardones está casado con la hermana de ‘míster’ Marshall, con lo que se rompe violenta y completamente la legislación que indica la inhabilidad administrativa, habida consideración que en cargos fiscales y/o públicos (el Banco Estado es ‘fiscal’) no pueden haber en un mismo servicio dos o más parientes cumpliendo funciones….menos aún si ellas corresponden a altas jefaturas. La ley es explícita y clara, pero el duopolio binominal se limpia el trasero con ella. Y aprovechando la limpiada de tambembe también se pasa a los chilenos por el mismo lugar. Aprovechemos de agregar que el señor Mardones se embolsica un sueldo mensual superior a los veinte millones de pesos, y su cuñadito debe agenciarse unos ‘escuálidos’ quince milloncejos. Todo queda en familia.
Como Directores del Banco Estado aparecen, orondos y felices, personajes públicamente conocidos que vienen ocupando cargos públicos y bien rentados desde hace años, como Nicolás Eyzaguirre, Francisco Vidal y Pablo Lagos Puccio, perennes chupadores o mamadores de la tetita fiscal. El señor Vidal también ocupa un puesto relevante en el Consejo de Televisión Nacional. ¡¡Pobrecito don Pancho, que entre pitos y flautas debe hacerse un tembleque sueldito de veinticinco millones al mes!! Y de don Nico mejor ni hablar, porque es el principal momio de izquierda que puede hallarse en el país. Ahora bien, respecto de don Pablito queda claro que está donde está gracias a su dilecto pariente Osvaldo Puccio, embajador de Chile en una importante nación europea y antiguo escriba favorito del faraón Lagos Escobar.
¿Y cómo andamos por la ignota Sexta Región? El apellido Valenzuela-Van Treek se encuentra en distintas reparticiones y organizaciones, tales como Concejo Municipal de Rancagua, Fundación Pro-O’Higgins, Seremía de Obras Públicas, Cámara de Diputados, Universidad de Rancagua, etc., etc. Esta misma familia se permitió hace tres años concretar un oscuro negocio político-.económico imponiendo el nombre de un reconocido pinochetista, de cuestionable capacidad y mínima adhesión al sistema democrático, como candidato único de la Concertación a la alcaldía de una comuna rica en tradiciones y chamantos.

En otras comunas rurales aledañas a la capital regional se da también con mucha fuerza la existencia de lazos ‘familisteriales’ que engarzan férreamente a las altas direcciones de algunos partidos de la Concertación con los de la Alianza. Así, dirigentes principales de la UDI, de RN, PPD y de la DC, junto a enriquecidos exportadores frutícolas, entre asados, tragos y besos familiares suscriben acuerdos a espaldas de sus respectivas tiendas políticas y, obviamente, de los chilenos. Sin ameritar duda alguna, en estos casos se cruzan apellidos como Piñera, Zaldívar, Larraín y Chadwick, los cuales son unidos por una directa línea de consaguinidad o de parentesco. Los compromisos son siempre los mismos: apoyar oficialmente la candidatura de uno los anfitriones a la alcaldía local, y por cierto, amononar los negocios exportadores del grupo a través de informaciones oficiales económicamente privilegiadas a las que tienen acceso sus componentes. La fruta, la madera y los productos del mar son los principales bienes que mueven a esta cofradía emparentada por la sangre o por el matrimonio a negociar millones de dólares en el extranjero, lo que en sí mismo nada tiene de reprochable, pero al utilizar a destajo el poder político de los miembros ‘públicos’ del grupo se configura un aprovechamiento ilícito que va en directo perjuicio del país, tanto como de las empresas competidoras. Familisterio a todo dar. Mientras, en las direcciones de los partidos que conforman el duopolio político binominal y en la misma casa de gobierno, se permiten aplaudir, felicitar y apoyar estas oscuras situaciones, diciéndole a la opinión pública que se trata, ni más ni menos, de la esencia misma de la democracia institucional. Pero de una democracia protegida y manipulada, atada a intereses muy particulares, que por cierto sirve sólo a unos pocos privilegiados.

He pretendido mostrar sólo dos ejemplos, dos situaciones. A nuestra nación le han metido el dedo en la boca y hay muchos ciudadanos –miles o millones tal vez- que se niegan a reconocer o aceptar que han sido, son y seguirán siendo desinformados electores útiles al servicio de una docena de grupos familiares que tienen a la mayoría de los habitantes del país viviendo en la pitilla. Aquellos ingenuos voluntarios anónimos del familisterio se instruyen e informan a través de medios como El Mercurio, El Rancagüino, El Rancahuaso, Atina Chile, TVN, Canal 13, Mega, Chilevisión, La Tercera, las Últimas Noticias y La Cuarta….medios que precisamente pertenecen y/o son manejados por los mismos grupos familisteriales ya comentados. No importa mucho que los lean, lo malo está en que les creen a pie juntillas y declinan –por pusilanimidad o cómoda conveniencia- contrastar sus informaciones con las que entregan publicaciones que son independientes y libertarias.

Por eso respondí con sorna la sugerencia de un amigo que vive en San Fernando, el cual me invitó a ‘votar por la Derecha’ en las futuras elecciones parlamentarias y presidenciales. “¿Para qué me pides esa estupidez –le contesté- si todos los que vienen gobernando Chile desde hace treinta años son precisamente de Derecha?”.


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