Por: Hernán Montecinos
En una nota anterior bajo el título “El caso Schaulsohn” señalé que, judicialmente, era bastante improbable demostrar que los dineros de los “gastos reservados”, fueran a parar a los partido políticos de la Concertación, Ello, por la sencilla razón que “gastos” con tales propósitos no podían haber quedado registrados en sendos documentos, ni tampoco acreditada su recepción por parte de los partidos políticos “beneficiados”. En efecto, siendo gastos que podían ser usados por la autoridad discrecionalmente, y dar cuenta de ello a la Contraloría General de la República, sin especificar en lo que se gastó, y sin tener que dar cuenta detallada item por item, aseguraban la más completa impunidad para acometer desde la misma Moneda tan irregular ilícito.
Sin embargo, con el caso Schaulsohn la bomba explotó de un día para otro. Y aunque reveló algo que ya todos los chilenos sabíamos, el caso es que su confesión adquiere inusitada fuerza por saber desde adentro como operaba toda aquella maquinaria de políticos y jefes de servicios que participaron y metieron manos en tan descarados ilícitos. En este sentido, las revelaciones de Schaulsohn, por ser quien es, y saber lo que sabe, hacen que sus confesiones adquieran la connotación de verdades irrefutables. Un caso de suyo grave, y muy extremo, si consideramos que no se trata de un caso de corrupción más, como el de los desmalezados, los sobresueldos, o los del caso Mopt-Gates, por nombrar algunos de ellos, sino un acto de corrupción promovido, ejecutado y encubierto desde el mismo Palacio de la Moneda. Una operación que la envidiaría hasta el mismísimo PRI mexicano.
Ahora bien, como todo acto de corrupción necesita un manto de impunidad con que cubrirse resultaba lógico, para los involucrados, sentir sus espaldas a buen resguardo amparados por aquellos poderes provenientes desde el corazón mismo del Poder Ejecutivo. Por eso resulta explicable la fanfarronería de Sergio Bitar y su medio pollo, José Auth, de clamar a los 4 vientos que Schaulsohn tenía que demostrar ante los tribunales sus dichos, en lo que decía relación que los gastos reservados se usaban para financiar a los partidos de la Concertación. Una perfecta metodología operativa, planificada desde la misma Moneda, parecía dar completa seguridad a este par de tontos políticos para lanzar sueltamente sus desafiantes bravuconadas, solicitando que los dichos de Schaulsohn fueran ratificados ante los tribunales de justicia. Con tan temerario desafío creyeron asustar o amedrentar a Schaulsohn para que, igual que en el mundo del hampa, éste supiera mantener la boca bien cerrada y no darle más vueltas al asunto.
Sin embargo, se equivocaron medio a medio, no calcularon la fuerza y el poder que encerraban los dichos de Schaulsohn. Su soberbia y autosuficiencia no los hicieron medir todo el peso político que este tiene para hacer añicos a quien se le ponga por delante. Si el denunció lo que denunció lo hizo con cálculos bien medidos. El no tira acusaciones tontas para después retractarse; el bien sabía lo que decía.
Ahora Bitar y Auth se deben estar pisando la cola, cocidos en su propia salsa, sobretodo este último, cuando pende sobre él una denuncia por haber utilizado gastos reservados para financiar su campaña parlamentaria, cuestión que ahora el juez Aranguiz está dispuesto a reabrir, en mérito de los nuevos antecedentes que han salido a la palestra. Tal como lo dije en mi nota anterior, a pesar de las antipatías que me produce políticamente la persona de Schaulsohn, debo reconocer en él a una persona muy inteligente, mucho más por cierto que las pocas luces mostradas por Bitar y Auth, ambos juntos.
Pienso que Bitar y Auth una vez hecha la denuncia de Schaulsohn, hicieron un muy mal cálculo político, motivados tal vez por rencillas personales con éste, o bien con intenciones de reafirmar sus cuotas de poder al interior del PPD y el mismo gobierno. En vez de conversar con él para abuenarse lo más amistosamente posible, lo empezaron a torear hasta terminar por sacarlo de sus casillas. No hicieron lo que hicieron con el senador Flores, al que le levantaron la mano en una reunión a vista de todos, para que aparecieran ante la faz pública con la imagen de “aquí no ha pasado nada” y quedamos todos buenos amigos. Flores se la mamó, y hasta masculló un poco, pero igual renunció al PPD pero sin echarle más pelo a la leche. En cambio, con Schaulsohn se ensañaron, pronto fue pasado al “Tribunal Supremo” para pasarle lo más rápidamente la guillotina. Otro mal cálculo, Shaulsohn ni por nada del mundo les iba a perdonar tan gratuito agravio.
El hecho está a la vista, ahora Schaulsohn les ha hecho explotar en sus propias narices los nombres que ellos tanto pedían. Ahí están éstos, ahora revelados ante los tribunales de justicia: Carlos Eugenio Beca, PPD, ex asesor del Presidente Ricardo Lagos, Jorge Arrate, socialista, ex parlamentario, ex ministro, actual miembro del Directorio de la Universidad ARCIS, y el inefable José Joaquín Brunner, ex Secretario General de Gobierno, aquel quien desde sus libros pretende pontificar sobre todo, dándoselas de ideólogo. Estos son los tres primeros nombres que saltan públicamente a la palestra como operadores políticos, conformando parte de la trama de corrupción que operaba desde la misma Moneda. ¿Serán los únicos?,… Por cierto que no… Los primeros nombres revelados por Schaulsohn, son sólo la punta del iceberg de otros tantos que vendrán necesariamente. El choclo se empieza a desgranar, poco a poco empezarán a aparecer los operadores que actuaban como palos blancos.
¿Qué vendrá inmediatamente después?... Ni siquiera hay necesidad de adivinarlo. Los responsables, primero, querrán irse de negativa para poquito después empezar a denunciarse entre ellos mismos. El sálvese quien pueda estará a la orden del día. Más después tratarán de echar con todo abajo a los jueces que investigan. La jueza Cevecich y el juez Aránguiz estarán en la mira. Tratarán de que las causas sean cambiadas de juez, y así empezar una larga retahíla de artimañas judiciales que alarguen los procesos hasta el máximo, o alegando de que están prescritos.
Es la misma historia de siempre, ya estamos acostumbrados a como se cocinan las cosas en Chile. Un país que por todos lados se está llenando de corruptos, parece ser nuestro fatal destino.
¿Quién será el cara de palo que siga asegurando que Chile no es un país corrupto?... o, ¿quién será aquel otro que siga insistiendo que los hechos de corrupción en Chile son hechos aislados?... y, ¿Qué dirá la Bachellet y el inefable Lagos?... ¿Seguirán mirando para los lados como si aquí en Chile nada grave estuviera pasando?

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