Rafael Luis Gumucio Rivas
Es característico de los chilenos el inventar héroes y después destruirlos, pero con Juvenal Olmos ocurrió lo contrario. En vida alabaron a O´Higgins y a Carrera, sin embargo, los condenaron a morir fuera de la patria. A la gente le encanta reírse del “gesto heroico” de Arturo Prat, sosteniendo que lo empujaron a la cubierta del Huáscar. Según Genaro Prieto, Prat era un rotario, miren que preocuparse de que los marineros vayan con la guatita llena a la eternidad! A los chilenos les encantan los mandones y despectivos, como Diego Portales. Odiaron a José Manuel Balmaceda y después lo convirtieron en un mártir de la patria. Tenían al profesor Ricardo Lagos como un gran gobernante y, ahora, le achacan todos los escándalos habidos y por haber. Kenita Larraín era la novia de todos los chilenos y hoy, según los chilensis, se acuesta con todo un equipo de fútbol. Así, la historia del chaqueteo nacional podríamos prolongarla hasta el infinito.
Como Historia del buen Dios, de Rilke, los envidiosos chilenos necesitan tener a los ídolos en su bolsillo, para manipularlos a su gusto; no en vano, la frase nacional es “ a tal lo conocí naranjo”; el ideal igualitario de los chilensis llegaría a la perfección cuando todos fuéramos mediocres, tristes y apanucados.
El Perro Verde se ha convertido en un personaje: un eximio bailarín, capaz de pasar desde al tango al mambo sin arrugarse y sin siquiera respirar. Nuestro héroe sostiene que gracias al baile, hay un antes y un después.
Cuando era entrenador de la Selección chilena de fútbol, más 80.000 personas le cantaban en coro: “Olmos, concha e´tu madre, por tu culpa no fuimos al mundial”; cualquier otro hombre hubiera tenido que recurrir a los antidepresivos o la droga, pero Juvenal no es de esa madera, pareciera que no fuera chileno, pues no apanucó y se fue, muy fresco de raja, a participar en la maratón de Nueva York, con el principal objetivo de promover la marca de unas zapatillas; poco importa que haya llegado en el número 15.000, pero perseveró hasta la meta. Con el triunfo en El Baile, de TVN, ahora le llueven los contratos en distintos equipos de fútbol, y se supone que los jugadores vestirán con mallas apretadas para excitar a las vedetes argentinas y serán pasos de distintos ritmos.
Dirán por qué me he dedicado a escribir sobre la farándula; es que la política actual es tan mediocre que sólo el ejemplo de superación de Olmos nos puede iluminar sobre el oficio de “fresco de raja chilensis”. Baste recordar a Pablito Longueira, que se empeña en ser presidente de Chile, cuando la mayoría de los electores lo rechaza. Eduardo Frei Ruiz-Tagle, que después de un gobierno desastroso, se da el lujo de ser el Catón de la Concertación. ¡Ande yo caliente y ríase la gente!.
NOTA DE THE PASKIN:
Rafael Luis Gumucio nos honra con su distinción al regalarnos semanalmente tres artículos de su fina, delicada e irreverente pluma.
Todas las semanas tenemos que cabecearnos bastantes para elegir uno de ellos.
Pero como nos parece una falta de respeto al autor, y a nuestros lectores es que linkeamos sus otros aportes y los colocamos a su disposición para su lectura:
1.- Pinochet y el treponema pálido
2.- Más mentiroso que las encuestas

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